lunes, 11 de julio de 2016

KOUTETSUJOU NO KABANERI

¡Hola hola queridos lectores de la web! Lo sé, he estado otra vez desaparecido, pero es que me he ido de viaje a Edimburgo y me he tomado unas vacaciones de blogger para organizarme un poco. Os cuento, he ideado un gran plan: como he visto que estoy petando este blog de reseñas de manga, el cual no era el plan inicial de este blog, voy a abrir un blog asociado a Devorador de Libros, es decir, Devorador de Mangas, ¿qué os parece? Ya os iré informando, que es algo que tengo que ir preparando. De mientras os traigo la reseña de la última serie que he visto: ¡Shingeki con trenes!


Bueno, os comento un poco de qué va. Digo lo de Shingeki con trenes ya que, cuando salieron las primeras escenas de la serie, hay varias clavadas a Shingeki no Kyojin, pero no pasa nada jajaja. Nos encontramos en un mundo en el que la gente vive en estaciones: ciudades gigantes amuralladas, comunicadas por vías de tren, y entre las cuales se abren inmensos terrenos llenos de kabanes, unas criaturas parecidas a zombies mutantes con un núcleo en el corazón realmente duro. La única forma de acabar con ellos: destruir el núcleo.


Nuestro protagonista, Ikoma, es un reparador de trenes y un investigador. Su último proyecto es una pistola a propulsión capaz de disparar balas que atraviesen el núcleo de los kabane. Sin embargo, cuando los kabanes entran en la ciudad en la que vive y consigue demostrar que la pistola funciona, es mordido. Pero, por extraño que parece, la infección no termina de funcionar e Ikoma no se convierte en kabane, si no en kabaneri: humanos con el cuerpo de un kabane pero capaces de pensar y actuar como personas normales. Junto a Mumei, una extraña joven con una misión, deberá proteger a sus amigos y compañeros dentro de la Fortaleza de Hierro, un increíble tren acorazado.


Y esa es la trama. No quiero contaros mucho más. Son doce capítulos, de una duración normal (unos 23 minutos), con una historia bastante dinámica. Los efectos que presenta son increíbles, con combates realmente épicos. A diferencia de Shingeki, con la que se compara en muchos sitios, lo bueno que tiene esta serie para mi es que los combates contra un mismo oponente duran uno capítulo, dos a lo mucho, mientras que en la otra están con el mismo enemigo casi tres o cuatro capítulos, metiendo mucho relleno por medio.


Aviso a la gente de que la serie, aunque no es muy gore, tiene alguna escena con algo de sangre, un factor que vende mucho últimamente en los animes. También comentar que la canción del opening, de mi querido grupo EGOIST, es increíble, así como el OST de los dos últimos capítulos.


Nota: 4/5